divendres, 19 de desembre del 2008

L' Esterilització




A muchas personas les parece “cruel” y “antinatural” esterilizar a sus animales de compañía. La esterilización en sí, parecería no ser una práctica necesaria de no ser por el trato que damos a los animales. Si viviéramos en un mundo ideal, donde a todos nos gustaran los perros y los gatos, quizá una sobrepoblación no nos molestaría.

Todos seríamos responsables de los animales sin hogar y a ellos no les faltaría comida ni techo. Pero esto dista mucho de ser real. 

Muchos de estos animales callejeros están a merced de enfermedades y peligros: pasan hambre, frío, corren el riesgo de ser atropellados y permanecer heridos durante días, o las más de las veces mueren envenenados por quienes los consideran “una molesta plaga”.

El caso de los gatos es el más representativo, que por ser considerados “independientes”, son echados a la calle sin demasiado remordimiento cuando no se ha logrado encontrar quien se los lleve.

Quizá tengamos suerte en colocar a las crías de la primera camada, pero los de la segunda o tercera no siempre corren la misma suerte. Eso sin contar que en muchas ocasiones no nos preocupa averiguar en manos de quién hemos dejado a los animales.

Quienes tienen machos en vez de hembras no dejan de ser menos responsables ante la sobrepoblación.

Si permitimos que nuestros animales convivan con otros de su especie, o si simplemente los dejamos entrar y salir de casa sin saber qué hacen mientras están fuera, la mejor opción es esterilizarlos. Hay operaciones que les permiten tener vida sexual sin el riesgo de la reproducción. Infórmate con tu veterinario sobre las características de la operación y verás que no es tan terrible como a algunos les parece.

dijous, 18 de desembre del 2008

VIRUS DE LA IMMUNODEFICIENCIA FELINA (FIV)



La infección por el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) es una enfermedad importante en los gatos de vida libre. Se descubrió por primera vez durante la investigación de una epidemia, en una colonia aparentemente sana de gatos recogidos de la calle en América. Estos gatos presentaron signos clínicos similares a los de los humanos con SIDA, enfermedad causada por la infección del virus de la Inmunodeficiencia humana (VIH). Aunque estos dos virus (VIH y FIV) son muy similares, los virus son específicos de especie, lo que significa que el FIV sólo infecta a gatos y el VIH solo infecta a humanos. Por eso no hay riesgo de infección para las personas que estén en contacto con gatos positivos a FIV.


¿Qué es el FIV y como causa la enfermedad?

El virus de la inmunodeficiencia afecta a las células del sistema inmunológico (glóbulos blancos o leucocitos) destruyéndolos o dañándolos. Esto causa un deterioro gradual de la función inmunológica del gato. En la fase temprana de la infección puede no causar signos aparentes de enfermedad. El sistema inmune es muy importante en la lucha frente a las infecciones y el control del cuerpo sobre las células cancerosas. Así los gatos infectados por FIV presentan un alto riesgo de enfermedad y de infecciones por otros virus, bacterias y parásitos como Toxoplasma gondii o hemoplasmas(parásitos sanguíneos que causa anemia).


Prevalencia de FIV

La prevalencia de FIV en el total de la población de gatos sanos del Reino Unido es aproximadamente del 6 % y la prevalencia estimada en la población de gatos enfermos es de aproximadamente el 14%. Esta prevalencia varía en diferentes áreas del mundo y entre diferentes poblaciones de gatos. (por ejemplo, los gatos caseros comparados con gatos de campo o callejeros).


¿Cual es el riesgo para los gatos?

La forma más corriente de transmisión del virus es a través del mordisco durante una pelea. Por esta razón, los gatos machos sin castrar corren mayor riesgo de contagio y la prevalencia se incrementa con los gatos con acceso al exterior, gatos callejeros y extraviados. Cualquier gato puede ser infectado a cualquier edad pero a menudo pasa bastante tiempo entre la infección y el desarrollo de los síntomas y por eso la aparición de la enfermedad es más común en gatos adultos y mayores.


¿Cómo se disemina?

El mordisco está considerado el método de transmisión más importante. La saliva de un gato infectado contiene gran cantidad de virus y un solo mordisco puede desencadenar la transmisión de la infección. La infección se produce también por un contacto social cercano, entre un grupo de gatos donde no haya agresiones, a través del acicalamiento o de compartir el bebedero y el comedero. Algunos gatos que nacen de hembras infectadas con el virus pueden llegar a infectarse durante la gestación o a través de la leche materna. La infección en los cachorros es difícil de confirmar por la presencia de anticuerpos maternos, ya que estos duran bastantes meses. Se piensa que la transmisión sexual no es significante. No se sabe si los parásitos hematófagos como las pulgas pueden diseminar la infección por eso es mejor mantener un control regular de las pulgas.


¿Cuáles son los síntomas de la infección?

Los signos de la infección por FIV son altamente inespecíficos. Durante la primera fase de la enfermedad (los primeros 2-4 meses) los gatos pueden mostrar signos durante corto tiempo incluyendo malestar, fiebre (temperatura alta) y un posible aumento de tamaño de los ganglios linfáticos o linfadenopatía (las glándulas que filtran la sangre del cuerpo para comprobar si hay infección o células tumorales). La mayoría de los gatos se recuperan de esa fase temprana y entran en la segunda fase en la que están aparentemente sanos. En la tercera fase de la infección se desarrollan otros signos por el efecto directo del virus (por ejemplo, puede infectar el tracto gastrointestinal lo que causa diarrea) y por la depresión del sistema inmunológico y la incapacidad del gato para luchar contra otras infecciones, haciéndole propenso a otras enfermedades o infecciones secundarias. 

Estos estados pueden tomar diferentes formas y por tanto los signos clínicos ser muy variables. Sin embargo la presencia de una enfermedad persistente o recurrente en el gato, indica una posible inmunodeficiencia. Los signos más comunes son malestar, pérdida de peso, inapetencia, fiebre, linfadenopatía y gingivitis (encías inflamadas). 

Otros signos adicionales son rinitis (inflamación del tejido interno que recubre la nariz causando estornudo y descarga nasal), infección de piel, anemia, conjuntivitis (inflamación de la zona interna del párpado), uveítis (inflamación de las estructuras internas del ojo) y enfermedades del sistema nerviosos que causan cambios de comportamiento y convulsiones (ataques). Las madres infectadas pueden abortar la camada.


¿Cómo se diagnostica?

Hay varios sistemas de test disponibles para el diagnóstico de la infección por FIV. Algunos de estos test se pueden realizar en las clínicas veterinarias. Estos test detectan anticuerpos frente al virus. Como otros muchos test diagnósticos, este test no es exacto al 100% y puede dar resultados falsos positivos o negativos en las siguientes situaciones:

1. Algunos gatos infectados producen anticuerpos que no son detectados por los test estándar (falsos negativos).

2. La muestra puede estar contaminada (falso positivo).

3. En las fases tempranas de la enfermedad no se producen anticuerpos frente a la enfermedad (menos de dos meses desde la infección). Es prudente repetir un test negativo en un animal sospechosos en unas 12 semanas.

4. Los cachorros nacidos de hembras infectadas reciben anticuerpos maternales a través de la leche y esos anticuerpos se detectan en los análisis. Aunque todos los cachorros nacidos de una madre positiva a FIV serán positivos en el título de anticuerpos, el virus se traspasa solamente al 30 % de la camada. Los anticuerpos maternales pueden estar presentes hasta más de 4 meses. Los cachorros no deberían ser diagnosticados detectando anticuerpos hasta los 6 meses de edad.

Existen otros test que están disponibles en laboratorios especializados (a los que el veterinario puede enviar la muestra) para detectar el virus en sí mismo y esos test son muy sensibles. 

También se puede realizar el aislamiento del virus. Si el resultado del primer test de anticuerpos presenta alguna duda o lleva a confusión entonces el veterinario puede necesitar un test adicional para asegurar un correcto resultado.


Opciones de tratamiento

Hasta hoy no hay tratamiento que produzca una remisión de una infección ya establecida.

El principal objetivo del tratamiento para un gato infectado por FIV es estabilizar al paciente y mantenerlo con una buena calidad de vida. Aunque no están registrados para su uso en gatos, algunos medicamentos antivirales usados en pacientes con VIH (como la azidotimidina, AZT), han dado resultados en algunos gatos infectados.

El interferón es un compuesto que interfiere con la replicación del virus y ha recibido mucha atención recientemente en el tratamiento de muchas infecciones virales. El interferón recombinante omega felino es el primer interferón disponible para uso veterinario en Europa y tiene propiedades antivirales e inmunomoduladoras (ajusta la respuesta inmune). Hasta hoy no hay estudios científicos completos sobre la efectividad de este producto pero de forma anecdótica hay algunos artículos con resultados positivos en su utilidad en el tratamiento de gatos infectados, lo que parece prometedor.

El aceite de prímula (550 mg una vez al día) usado en gatos positivos levemente afectados o asintomáticos puede dar lugar a algunas mejorías como el incremento del peso corporal y el aumento en el contaje de células sanguíneas. Muchas veces se comercializa junto con vitaminas y ácidos grasos que contribuyen a mejorar la condición física del gato.

Un cuidado rápido y efectivo de las infecciones secundarias es esencial en un gato positivo a FIV que está enfermo. Como esos gatos están inmunodeprimidos, se necesita a menudo un tratamiento con antibióticos más prolongado.


Cuidados a largo plazo de un gato infectado de FIV

Los gatos infectados con FIV deben ser confinados en casa para prevenir la diseminación del virus a los gatos del vecindario y para minimizar la exposición de los gatos afectados (enfermos) a agentes infecciosos portados por otros animales. Una buena nutrición y manejo es esencial para mantener una buena salud de los gatos infectados. Esos gatos deben alimentarse con una dieta felina completa y nutricionalmente balanceada. Deben evitarse la carne cruda, los huevos y la leche no pasteurizada porque el riesgo de infección por bacterias alimentarias y parásitos es mayor en animales inmunodeprimidos. Un programa de control parasitario (pulgas, garrapatas, lombrices…) y una buena vacunación rutinaria son importantes. Con la infección por FIV y en otros casos que cursan con inmunosupresión, hay un riesgo potencial al usar vacunas vivas ya que ocasionalmente los gatos pueden llegar a desarrollar la enfermedad frente a la que se les vacuna. Aunque el riesgo es más teórico que práctico, si existe la opción es mejor usar una vacuna muerta o atenuada que una vacuna viva tradicional.

Los gatos infectados con FIV deben ir al veterinario para visitas de revisión al menos de forma semestral para detectar cambios en su estado de salud de forma temprana. El veterinario realizará una exploración completa centrándose particularmente en la boca, piel, nódulos linfáticos, ojos y apuntando el peso del gato. Se aconseja un análisis de sangre anual para comprobar el hemograma y contaje celular. Si se detecta cualquier signo de enfermedad por el propietario o por el veterinario se instaurará un tratamiento sintomático inmediatamente.

Se recomienda castrar a los animales no castrados para reducir el estrés del celo y el comportamiento sexual. Los animales esterilizados son menos propensos a salir de excursión fuera de casa y relacionarse agresivamente con otros animales.


Prevención y control

Existe una vacuna registrada en Estados Unidos para FIV pero no hay datos sobre su eficacia. La vacuna produce anticuerpos frente al virus que se detectan por la mayoría de los test diagnósticos disponibles para el veterinario clínico. El uso de la vacuna en este país invalida el uso de esos test.

Si en una casa con varios gatos se detecta un caso positivo el gato infectado debe ser aislado o extraído de la casa. Sin embargo como el riesgo de infección a través del contacto directo y compartiendo comederos y bebederos es muy bajo, muchos propietarios eligen que el gato se quede en casa. Es muy útil que los gatos usen comederos y bebederos separados por la gran cantidad de virus que se encuentra en la saliva. La bandeja y los comederos deben desinfectarse después de su uso para eliminar el virus. Una vez fuera del gato el virus muere en unos minutos, por eso es difícil infectarse a través de las ropas u otros objetos


Consejos para criadores

Para minimizar el riesgo de introducir el virus en la colonia, se aconseja a los criadores el prevenir que sus gatos tengan acceso al exterior y no tengan contacto con otros gatos que sí pueden salir o viven en el exterior. Es importante hacer análisis anuales y a los nuevos gatos antes de entrar al criadero. Si se identifica un gato positivo se deben tomar medidas apropiadas: dejar de criar, analizar a todos los gatos y eliminar o separar completamente a los individuos infectados. Todos los gatos volverán a testarse en 3-6 meses y si todavía son todos negativos, se puede restablecer la cría.


Consejos para centros de acogida y organizaciones

Lo ideal es hacer un diagnóstico rutinario pero a veces no es posible por problemas económicos. En esos casos se debe analizar a cualquier gato sintomático y a los gatos agresivos (a menudo los machos sin castrar). Además se analizarán a los gatos de campo o salvajes. Idealmente, los gatos es mejor que vivan en grupos lo más pequeños posibles. La política de esterilización antes de darlos en adopción también debería ser efectivo para reducir la transmisión de la enfermedad.


Pronóstico de los gatos infectados

El pronóstico de los gatos con FIV es reservado. Si el diagnóstico de la infección se realiza de forma temprana puede pasar mucho tiempo hasta que el gato desarrolla signos de enfermedad por FIV. Aunque no es seguro que todos los gatos infectados desarrollen un síndrome de inmunodeficiencia, la experiencia sugiere que la mayoría lo tendrán y en todos los casos la infección parece ser permanente. Muchos gatos con FIV pueden permanecer largos periodos en buen estado de salud con la ayuda de los consejos de mantenimiento.



*** Informació extreta del GEMFE: http://www.avepa.org/grupos/gemfe/index.htm

VIRUS DE LA LEUCEMIA FELINA (FeLV)



El virus de la leucemia felina (FeLV) es una causa de enfermedad común e importante que provoca incluso la muerte en los gatos. Los gatos que están permanentemente infectados por este virus corren el riesgo de desarrollar patologías graves como anemia y cáncer. Entre el 80 y 90 por ciento de los gatos infectados mueren entre 6 meses y 3 años de haber sido diagnosticado el virus de la leucemia.

El efecto más común de la infección es la inmunosupresión. El virus infecta células del sistema inmunitario (serie blanca de la sangre o leucocitos) destruyéndolas o dañándolas. Esto deja al gato expuesto a una gran variedad de otras enfermedades e infecciones (infecciones secundarias). El virus de la leucemia felina pertenece a la misma familia que el virus de la inmunodeficiencia felina.


¿Cuál es el riesgo?

El FeLV es un virus frágil que no sobrevive mucho tiempo en el ambiente, por eso la diseminación de la enfermedad se produce entre los gatos mediante un contacto cercano y prolongado. Por esta razón la infección es más común en situaciones donde hay una alta densidad de población de gatos.


Está estimado que un 1 ó 2 por ciento de los gatos del Reino Unido están infectados de FeLV, en España las cifras son similares. Este porcentaje tiende a ser más alto en colectividades de gatos en la ciudad y más bajo en las poblaciones de gatos en entorno rural. En las casas con más de un gato y en criaderos o colectividades donde la infección es endémica (que está presente de forma constante en la casa) pueden estar infectados más del 30% de los gatos.

Los gatos jóvenes, particularmente los menores de 6 meses, son especialmente vulnerables de padecer una infección persistente.


¿Cómo se produce el contagio?

La mayor concentración de virus se presenta en la saliva de un gato infectado de forma permanente. El virus se disemina por hábitos donde hay intercambio de saliva entre los gatos, como el acicalamiento o compartir el comedero y el bebedero.

Alternativamente, la infección por FeLV puede estar causada por mordeduras o por contacto con orina y heces que contengan el virus. También es posible que el virus pase de la madre a los cachorros durante la gestación o a través de la leche materna infectada. Sin embargo, no es frecuente que los gatos infectados por FeLV den a luz ya que el virus normalmente causa muerte prenatal de los cachorros provocando reabsorciones o abortos.

No todos los gatos que se exponen al virus de la leucemia llegan a estar infectados de forma persistente. Puede que no hayan sido expuestos a una suficiente cantidad de virus o que su sistema inmune haya eliminado con éxito la infección. La mayoría de los gatos se infectan por la entrada de virus vía bucal o nasal. El virus se multiplica en esas zonas antes de diseminarse por el torrente sanguíneo al resto del cuerpo sobre todo a la médula ósea. Si el gato es capaz de eliminar el virus, lo hace durante las etapas iniciales de la infección (4-12 semanas). Una vez que la infección llega a médula ósea el gato permanece infectado el resto de su vida. Muy raramente la infección por FeLV puede limitarse a ciertas partes del cuerpo como el tejido mamario. Eso es conocido como infección localizada.


Signos y Síntomas

En un gato infectado por FeLV se desarrollan diferentes tipos de enfermedad recurrente y/o crónica. Hay un progresivo deterioro de su estado. Los signos clínicos son muy diversos incluyendo fiebre, letargia, pérdida de apetito y de peso. También son comunes los signos respiratorios, de piel e intestinales. Los gatos pueden sufrir varias enfermedades al mismo tiempo. En un 25% de los gatos infectados se produce anemia. El virus puede infectar a la serie roja en la médula ósea causando la reducción de los hematíes o una producción de eritrocitos anormal que no funcionan adecuadamente. En otros casos, se produce la destrucción de los eritrocitos por el propio sistema inmune del gato a causa del virus. Los gatos anémicos presentan signos clínicos como letargia y debilidad.

En el 15% de los gatos infectados se produce cáncer. El más común es el linfoma, un cáncer de los linfocitos (un tipo de células blancas) que provoca tumores sólidos o leucemia (tumor en las células del torrente sanguíneo). Los tumores sólidos pueden verse en varios sitios incluyendo intestino, riñones, ojos y cámara nasal. En el linfoma multicéntrico el tumor afecta a múltiples nódulos linfáticos y otros órganos.


Tratamiento de la infección por FeLV

A menudo no hay un tratamiento que sea capaz de eliminar la infección por FeLV. El tratamiento debe ir dirigido al mantenimiento de la calidad de vida y el manejo de los efectos de la infección como la inmunosupresión, la anemia o el cáncer.

Unos cuidados de mantenimiento temprano y efectivo junto con el manejo de las infecciones secundarias son esenciales para el gato enfermo que es positivo a FeLV. Por el fallo del sistema inmune se necesitan tratamientos con antibióticos más largos ya que la respuesta al tratamiento es más lenta y con menos éxito.

El control de los síntomas puede necesitar tratamientos inespecíficos como corticoesteroides, esteroides anabolizantes y multivitaminas (las cuales estimulan el apetito). Los tratamientos antivirales usados en personas con VIH (SIDA), como el AZT, no parece beneficiar a los gatos infectados por FeLV. Hay publicaciones anecdóticas sobre el uso del interferón recombinante felino, recientemente registrado, en el tratamiento de la leucemia felina. En este punto, el efecto del medicamento es controvertido hasta que nuevas evidencias científicas estén disponibles, aunque parece que las expectativas son buenas. Algunos gatos con linfoma pueden presentar mejoras transitorias cuando se tratan con fármacos anticancerígenos. Esto implica un cierto número de medicamentos administrados vía oral e inyectables.


Mantenimiento de la salud

Los gatos con infección por FeLV no deberían comer carne cruda por aumentar el riesgo de infección por Toxoplasma gondii. Este parásito normalmente es sólo un problema en gatos inmunodeprimidos, causando uveítis (inflamación de la estructura interna del ojo), signos neurológicos como convulsiones y ataxia (como andar bebido).

Se recomienda la vacunación contra Herpesvirus y Calicivirus (causantes de la gripe felina) y la panleucopenia en gatos en situación de alto riesgo, como en un hospital veterinario y en concentraciones de gatos (criaderos y protectoras). Se recomienda el tratamiento para pulgas para minimizar el riesgo de transmisión de Mycoplasma haemofelis (parásito sanguíneo que causa anemia). EL tratamiento rutinario frente a parásitos intestinales también es importante.


Vacunación

Hay múltiples vacunas disponibles para FeLV. La finalidad de estas es prevenir que los gatos expuestos al virus lleguen a estar infectados de forma permanente. Todas las vacunas pretenden estimular una respuesta inmune satisfactoria frente al virus de la leucemia felina. Desgraciadamente, ninguna vacuna tiene un 100% de protección efectiva contra la infección. La vacunación se recomienda en situaciones donde los gatos tiene un alto riesgo de exposición al virus. Así se incluyen los gatos con libertad de movimiento al exterior y aquellos en contacto con individuos potencialmente infectados.

Es importante no asumir que un gato vacunado está libre de infección, sobre todo en aquellas situaciones donde es importante conocer el estado de FeLV del gato (por ejemplo al introducir un gato nuevo en un criadero). Es vital que un certificado de vacunación no sustituya a un test de FeLV negativo. La vacunación de los gatos no interfiere con el test del virus en sangre.

La falta de una vacuna totalmente efectiva significa que no es admisible juntar conscientemente un gato infectado de FeLV con un gato vacunado no infectado.


Control de la enfermedad

Como el virus es altamente infeccioso y transmitido por un contacto cercano y prolongado, los otros gatos en la casa están en riesgo de llegar a infectarse a través del acicalamiento mutuo y compartiendo los comederos y los bebederos. Los gatos no infectados deben ser alejados de los gatos persistentemente infectados donde sea posible. 

También es recomendable que los gatos FeLV positivos permanezcan en el interior de la casa para minimizar el contagio de otros gatos en el área. Esto puede ser difícil en los gatos que no toleran el permanecer en el interior permanentemente. Es importante sopesar cuidadosamente los riesgos (de tu propio gato y de los otros) con las implicaciones del bienestar. Es factible cercar el jardín o construir un camino donde los gatos puedan salir fuera y de ese modo prevenir cualquier riesgo para tu gato u otros.

En los criaderos el sistema “testar y separar” es muy satisfactorio para eliminar las infecciones por FeLV. Este sistema consiste en testar de FeLV a todos los gatos y separar a los que den positivo en el test. A las 12-16 semanas, todos los gatos se testan de nuevo ya que algunos gatos inicialmente negativos pueden haber estado incubando la enfermedad y algunos de los positivos pueden haber estado transitoriamente infectados con la subsecuente eliminación del virus. Cualquier gato repetidamente testado como positivo debe ser separado del grupo y solo aquellos con los dos test negativos son aceptados. Todas las nuevas introducciones en la colonia, vacunados o no, se deben analizar de FeLV antes de juntarlos con los demás del grupo.

Por otro lado, los gatos solos que viven en el interior no deberían tener ningún riesgo de exposición a FeLV. Sin embargo es posible que un gato adulto, aislado de otros gatos, llegue a padecer la enfermedad a partir de una infección producida a lo largo de su vida, incluso desde su infancia. Esto puede explicar el curso prolongado de la infección por FeLV. Si un cachorro es infectado por alguno de sus progenitores antes de la llegada a casa, los signos de la infección pueden desarrollarse meses o años después de haberse producido la infección. El riesgo de contagio en exposiciones felinas es mínimo.


Diagnóstico de la infección por FeLV

Los veterinarios usan kits diagnósticos para detectar unas proteínas virales (p27) presentes en el torrente sanguíneo de los gatos infectados. A menudo los kits diagnostican la infección por el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) simultáneamente ya que muchos de los signos clínicos de la infección por FIV son similares a los de FeLV. A veces aparecen falsos positivos o negativos, por eso es importante confirmar el test si el resultado obtenido no es el esperado. Esto es especialmente importante en los resultados positivos obtenidos en gatos sanos y en los resultados negativos controvertidos obtenidos en los gatos enfermos con signos compatibles con infección por FeLV.


Para confirmar el test se pueden realizar:

1. Aislamiento del virus: detectar el virus en plasma sanguíneo.


2. Inmunofluorescencia: este test detecta antígenos virales (proteínas) en leucocitos (células blancas).


3. PCR: detecta material genético del virus, pero sólo está disponible en algunos laboratorios especializados.


Mientras se está pendiente de confirmar el resultado, el gato debe estar aislado para evitar el posible riesgo de transmisión a otros gatos. Los veterinarios generalmente usan este protocolo para el test:

1. Si el test de antígeno es negativo en un test clínico, hay una alta probabilidad de que realmente sea negativo.


2. Si el test de antígeno es positivo con un test clínico en un gato sano, se vuelve a analizar con un test confirmatorio.


3. Si el test de antígeno del gato es positivo pero negativo en el test de confirmación, se vuelve a analizar al gato a las 12 semanas para confirmar el estado de la infección.



Análisis de los gatos recogidos de la calle

Idealmente, todos los gatos que entran en un centro de recuperación deberían ser analizados del virus de la leucemia, sin embargo esto no es factible a veces por las implicaciones económicas que conlleva. Pero es importante insistir en hacerle el test a los gatos antes de darlos en adopción a un hogar. El gato con resultado positivo en el test solo puede ser adoptado si todos los riesgos se explican al nuevo dueño.


Pronóstico de los gatos infectados

El pronóstico para un gato enfermo positivo a FeLV no es bueno; los problemas asociados a la enfermedad son normalmente serios. Para los gatos que son positivos a FeLV pero están sanos en el momento del diagnóstico, el pronóstico es reservado. La mayoría de estos gatos desarrollan un problema grave asociado a la leucemia, sin embargo el tiempo en el que esto ocurre puede ser variable (meses o años). Es vital para estos gatos permanecer aislados para prevenir posibles transmisiones de la infección por FeLV a otros gatos y secundariamente para que el gato positivo no contraiga infecciones.



*** Informació extreta del GEMFE:
 http://www.avepa.org/grupos/gemfe/index.htm